En España tenemos la tradición de celebrar la despedida del año tomando 12 uvas al ritmo de las 12 campanadas del reloj en la Noche Vieja. 

De esta forma todas las familias preparan pequeños cuencos con las 12 uvas y cada persona las coge segundos antes de que el reloj empiece a tocar las campanadas. Se toma una uva con cada campanada, por lo que hay estar atentos, no perder la concentración y sobre todo … que no te de un ataque de risa (cosa que suele pasar).

Con la última campanada y la boca todavía llena de uvas, en el peor de los casos, todos los españoles comenzamos a felicitarnos el Año Nuevo y descorchar botellas de cava para brindar por la «Salud, Dinero y Amor» para el año que acaba de comenzar. 

De esta tradición hay constancia de hace casi 2 siglos y se fue extendiendo como celebración por toda España. Parece que su inicio se produjo en Alicante.

La elección de las uvas, parece simple, es una fruta de otoño que se conserva bien hasta el invierno, se produce en todas las regiones de España y además muchas casas y huertas particulares contaban con su parra en el patio así que las uvas estaban disponibles en todos los lugares de forma muy asequible y barata. Por última tiene una tamaño que permite ir comiéndolas al ritmo de las campanadas.