En la Cueva de los Murciélagos del Albuñol (Granada) hay uno de los yacimientos más impresionantes del Neolítico inicial en el Occidente Europeo por el extraordinario nivel de conservación de restos orgánicos.

El equipo de científicos que trabajo en este lugar ha descubierto las sandalias más antiguas del sur de Europa, así como las primeras evidencias de cestería entre las sociedades de cazadores-recolectores y los primeros agricultores en la zona. Por ahora han analizado 76 objetos de materiales orgánicos (madera, caña y esparto) como mazas y otros utensilios descubiertos durante las actividades mineras del siglo XIX en la cueva granadina.

El hallazgo, que publica la revista ‘Science Advances’, ha servido para estudiar la materia prima y la tecnología entre el Holoceno temprano y medio hace entre 9.500 y 6.200 años, época en la que sitúan los objetos según las dataciones de carbono catorce

La Cueva de los Murciélagos se sitúa en la costa de Granada, al sur de Sierra Nevada y muy cerca del pueblo de Albuñol. La cueva se abre en la vertiente derecha del Barranco de las Angosturas, a una altitud de 450 metros sobre el nivel del mar y a unos siete kilómetros de la línea de litoral actual.

Es uno de los enclaves arqueológicos más emblemáticos de la Prehistoria en la Península Ibérica por la rara conservación de materiales orgánicos, hasta este trabajo solo atribuidos al Neolítico. Los objetos de materiales perecederos se descubrieron por las actividades mineras del siglo XIX y fueron documentados y recuperados por Manuel de Góngora y Martínez, pasando después a formar parte de las primeras colecciones del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.